Varices en el Embarazo: Prevención y Tratamiento

Varices en el Embarazo: Prevención y Tratamiento

Las varices en el embarazo aparecen porque el útero crece, presiona las venas de la pelvis y dificulta el retorno de la sangre hacia el corazón. A eso se suma la progesterona, que relaja las paredes venosas, y el aumento del volumen sanguíneo. Por eso las medias de compresión para embarazada y unos hábitos sencillos son las dos herramientas que de verdad ayudan a prevenir varices en la gestación. Si notas las piernas pesadas, hinchadas o ves venitas azuladas, no estás haciendo nada mal: es uno de los cambios más comunes del segundo y tercer trimestre. Aquí te cuento qué funciona, qué dice la evidencia y cuándo conviene avisar a tu matrona o ginecólogo.

Por qué salen varices durante el embarazo

La sangre de las piernas tiene que subir contra la gravedad. Las venas usan válvulas internas para evitar que retroceda. Cuando esas válvulas pierden eficacia, la sangre se acumula y la vena se dilata.

En el embarazo confluyen varios factores a la vez. El volumen de sangre aumenta de forma notable para nutrir al bebé. La presión del útero sobre la vena cava reduce el drenaje de la mitad inferior del cuerpo. Y las hormonas ablandan los tejidos.

Hay condicionantes que no puedes cambiar. El componente hereditario pesa mucho: si tu madre o abuela tuvieron varices, tus probabilidades suben. También influyen los embarazos múltiples, el sobrepeso previo y pasar muchas horas de pie.

La buena noticia: la mayoría de las varices que surgen en la gestación mejoran o desaparecen en los meses posteriores al parto. No todas, pero sí buena parte. Si las tuyas persisten o te molestan, la flebología tiene tratamientos eficaces para después.

Cómo prevenir varices en la gestación

La prevención no elimina el riesgo genético, pero reduce síntomas y frena la progresión. Estas son las medidas con más respaldo:

  • Muévete cada hora. Caminar activa la bomba muscular de la pantorrilla, que empuja la sangre hacia arriba. Si trabajas sentada, levántate y da unos pasos cada 45-60 minutos.
  • Eleva las piernas. Varias veces al día, túmbate y sube los pies por encima del nivel del corazón durante 10-15 minutos. Por la noche, una almohada bajo los tobillos.
  • Duerme del lado izquierdo. Esta postura libera la presión sobre la vena cava, que pasa por el lado derecho de la columna, y mejora el retorno venoso.
  • Controla el peso de forma razonable. Sigue las indicaciones de tu matrona sobre ganancia de peso según tu índice de masa corporal de partida.
  • Hidrátate y cuida la fibra. El estreñimiento, frecuente en el embarazo, aumenta la presión abdominal y empeora las varices y las hemorroides.
  • Evita el calor directo en las piernas (saunas, depilación con cera muy caliente, baños muy calientes), porque dilata las venas.

El ejercicio suave es tu aliado. Nadar, caminar y la bici estática mantienen activa la circulación sin sobrecargar las articulaciones. Si quieres trabajar también la cabeza y gestionar la ansiedad de estos meses, te puede servir este recurso sobre bienestar psicológico durante el embarazo.

Medias de compresión para embarazada: cómo elegirlas

Las medias de compresión son la medida no farmacológica más recomendada por las guías de obstetricia. Aplican más presión en el tobillo y menos según suben, lo que ayuda a la sangre a remontar. No curan las varices, pero alivian la pesadez, reducen la hinchazón y disminuyen el riesgo de complicaciones venosas.

Claves para acertar:

Aspecto Recomendación
Nivel de compresión Para prevención y síntomas leves suele indicarse compresión ligera o media (clase I-II). El nivel exacto lo marca tu médico.
Tipo Calcetín hasta la rodilla, media hasta el muslo o panty premamá con zona elástica para la barriga.
Cuándo ponerlas Al levantarte, antes de poner los pies en el suelo, con la pierna aún descansada y poco hinchada.
Talla Mídete el tobillo y la pantorrilla por la mañana. Una media que aprieta de más es contraproducente.

Si pasas muchas horas de pie o de viaje, son especialmente útiles. Puedes ver modelos premamá aquí: Ver en Amazon. Consulta el nivel de compresión con tu matrona antes de comprar; no todas las piernas necesitan lo mismo.

Para descansar al final del día, un cojín elevador de piernas de espuma mantiene la postura correcta sin que tengas que estar pendiente: Ver en Amazon.

Cuidados, ejercicio y alimentación para las piernas

Más allá de las medias, hay rutina diaria que marca diferencia. Dedica unos minutos a estos ejercicios de circulación, incluso sentada:

  1. Bombeo de tobillos. Flexiona y estira los pies como si pisaras un acelerador, 20 repeticiones por pierna.
  2. Círculos con los tobillos en ambos sentidos, 10 a cada lado.
  3. De puntillas. De pie y con apoyo, sube y baja los talones 15 veces para activar la pantorrilla.
  4. Marcha sentada, levantando alternativamente las rodillas si llevas mucho rato en la silla.

En la mesa, prioriza alimentos ricos en fibra (fruta, verdura, legumbre, integrales) para evitar el estreñimiento, y vigila la sal, que favorece la retención de líquidos. La vitamina C de cítricos, kiwi o pimiento ayuda a mantener la pared de los vasos. Y bebe agua de forma constante a lo largo del día.

El masaje suave ascendente, del tobillo hacia la rodilla, con las piernas elevadas, alivia la sensación de pesadez al final de la jornada. Un gel de efecto frío específico para piernas cansadas puede dar confort, pero revisa que sea apto en embarazo. Si la pesadez te quita el sueño, este artículo sobre descanso en la familia puede darte ideas para conciliar mejor.

Señales de alerta: cuándo consultar

Las varices habituales molestan, pero no son peligrosas. Hay situaciones que sí requieren valoración médica sin demora. Avisa a tu profesional si notas:

  • Una hinchazón repentina en una sola pierna, sobre todo si va con dolor en la pantorrilla, calor y enrojecimiento. Puede indicar una trombosis venosa, que en el embarazo es más frecuente.
  • Una vena dura, caliente y dolorosa al tacto (posible flebitis).
  • Cambios en el color de la piel sobre la vena, picor intenso o pequeñas heridas.
  • Sangrado de una variz.

Ante cualquier duda sobre un síntoma nuevo, contrastar información fiable ayuda a decidir cuándo acudir; este recurso sobre interpretación de síntomas es un buen punto de partida, sin sustituir nunca la consulta con tu matrona o ginecólogo.

Preguntas frecuentes

¿Las varices del embarazo desaparecen después del parto?

En la mayoría de los casos mejoran de forma notable en los meses posteriores al parto, cuando bajan el volumen sanguíneo y la presión del útero. Las que persisten más allá de ese periodo pueden tratarse con un especialista en flebología.

¿Cuándo debo empezar a usar medias de compresión en el embarazo?

Puedes empezar en cuanto notes pesadez o hinchazón, o de forma preventiva si tienes antecedentes familiares o trabajas muchas horas de pie. Lo ideal es que tu matrona te indique el nivel de compresión adecuado para tu caso.

¿Es seguro hacer ejercicio si ya tengo varices estando embarazada?

Sí, y además es recomendable. Caminar, nadar o pedalear en bici estática activan la circulación de las piernas. Evita solo los esfuerzos de alto impacto y los ejercicios que te indiquen contraindicados según la evolución de tu embarazo.

¿Puedo usar cremas o tratamientos para varices durante la gestación?

Los geles de efecto frío para piernas cansadas suelen ser compatibles, pero revisa siempre la composición y consúltalo. Los tratamientos médicos de varices (esclerosis, láser, cirugía) se posponen normalmente hasta después del parto y la lactancia.

¿Las varices afectan al bebé?

No. Las varices son un problema circulatorio de la madre y no afectan al desarrollo del bebé. Lo importante es vigilar las señales de alerta de complicaciones venosas como la trombosis.

El siguiente paso

Esta misma semana, en tu próxima visita, pregunta a tu matrona qué nivel de compresión necesitas y mídete el tobillo y la pantorrilla por la mañana. Con esos dos datos podrás elegir bien tus medias y empezar a aliviar las piernas desde el primer día.

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