El frenillo lingual en el bebé es una membrana que conecta la lengua con el suelo de la boca y que, cuando es demasiado corto o rígido, puede limitar su movilidad. Esta condición, conocida médicamente como anquiloglosia, afecta la capacidad del recién nacido para succionar correctamente durante la lactancia. Se estima que entre un 4% y un 11% de los recién nacidos presentan algún grado de frenillo corto, según datos publicados por la Asociación Española de Pediatría (AEPed). Si tu bebé tiene dificultades para engancharse al pecho, pierde peso o tú sientes dolor intenso al amamantar, la anquiloglosia podría ser una de las causas. Detectarlo a tiempo convierte una lactancia dolorosa en una experiencia llevadera para los dos.
Qué es la anquiloglosia y por qué afecta a la lactancia
El frenillo lingual existe en todas las personas. El problema aparece cuando esta banda de tejido es demasiado corta, gruesa o tensa, lo que impide que la lengua se eleve, se extienda o se mueva lateralmente con libertad. En un bebé recién nacido, la lengua necesita realizar un movimiento ondulatorio complejo para extraer leche del pecho de forma eficaz.
Cuando el frenillo corto del recién nacido restringe ese movimiento, el bebé compensa apretando con las encías o haciendo un vacío insuficiente. El resultado: tomas largas e ineficaces, irritabilidad, ganancia de peso lenta y, para la madre, grietas en el pezón y dolor persistente que no mejora corrigiendo la postura.
La clasificación más utilizada en España es la de Hazelbaker (ATLFF), que evalúa tanto la apariencia del frenillo como su función. No todos los frenillos cortos causan problemas: un frenillo tipo IV (submucoso, poco visible) puede generar más dificultades que uno tipo I (anterior, muy evidente). Lo que importa es la funcionalidad, no solo el aspecto.
Señales de que tu bebé podría tener frenillo corto
Hay signos que puedes observar tú misma y otros que detectará el profesional sanitario. Conviene conocer ambos grupos para actuar con rapidez.
Signos en el bebé:
- La lengua no sobrepasa la línea de las encías cuando llora
- Forma de corazón en la punta de la lengua al intentar sacarla
- Chasquidos o clics audibles durante la toma
- Se suelta del pecho repetidamente
- Tomas excesivamente largas (más de 40 minutos de forma habitual)
- Ganancia de peso por debajo de lo esperado
- Reflujo frecuente por ingesta excesiva de aire
Signos en la madre:
- Dolor intenso durante toda la toma, no solo al inicio
- Grietas que no cicatrizan a pesar de corregir el agarre
- Pezón deformado (aplastado, en forma de pintalabios) tras la toma
- Mastitis o ingurgitación recurrente por vaciado incompleto del pecho
- Sensación de que el bebé "muerde" en lugar de succionar
Si reconoces varios de estos signos, pide que un profesional formado en anquiloglosia y lactancia evalúe al bebé. No todos los pediatras están entrenados específicamente en esta valoración, así que busca una consultora de lactancia certificada IBCLC o un odontopediatra con experiencia en frenillos. Si el dolor o la ansiedad durante la lactancia te están afectando emocionalmente, en Psicología Accesible encontrarás recursos útiles sobre salud mental en el posparto.
Diagnóstico y opciones de tratamiento
El diagnóstico del frenillo lingual en el bebé es clínico: el profesional observa la lengua en reposo y en movimiento, evalúa el agarre al pecho y puede usar herramientas estandarizadas como la escala ATLFF de Hazelbaker o la de Bristol Tongue Assessment Tool (BTAT). No se necesitan pruebas de imagen ni análisis.
Manejo conservador: cuando la anquiloglosia es leve y el bebé consigue alimentarse razonablemente, se puede trabajar con ejercicios de estimulación orofacial, optimización de la postura y el agarre, y uso temporal de pezoneras de silicona para facilitar la succión mientras la situación mejora.
Frenotomía: es el procedimiento más habitual cuando el frenillo interfiere claramente con la lactancia. Consiste en un corte rápido del frenillo con tijeras estériles o láser. En recién nacidos, se realiza sin anestesia general (la zona tiene pocas terminaciones nerviosas), dura segundos y el bebé puede mamar inmediatamente después. La Sociedad Española de Cirugía Pediátrica y el NHS británico consideran la frenotomía un procedimiento seguro y de bajo riesgo cuando está indicado.
Frenectomía: en casos más complejos o en bebés mayores, puede ser necesaria una intervención más extensa que incluya sutura. Se realiza bajo anestesia local y la recuperación es algo más larga.
| Aspecto | Frenotomía | Frenectomía |
|---|---|---|
| Duración | Segundos | 15-30 minutos |
| Anestesia | Tópica o ninguna | Local |
| Edad habitual | Primeras semanas de vida | Bebés mayores o niños |
| Recuperación | Inmediata | 3-7 días |
| Sangrado | Mínimo (gotas) | Leve, controlado con sutura |
Tras cualquier intervención, los ejercicios de rehabilitación del suelo de la boca evitan que el tejido cicatrice de forma restrictiva. Tu profesional de lactancia te enseñará cómo hacerlos.
Cómo mantener la lactancia mientras se resuelve el frenillo
Entre la sospecha y la intervención (si la hay) pueden pasar días o semanas. Durante ese periodo, proteger la producción de leche y alimentar al bebé son las dos prioridades.
Estrategias prácticas:
- Posición de crianza biológica (biological nurturing): recuéstate semi-incorporada con el bebé boca abajo sobre tu pecho. La gravedad ayuda al agarre y reduce la compensación muscular del bebé.
- Compresión mamaria: mientras el bebé succiona, comprime suavemente el pecho para aumentar el flujo y compensar la succión débil.
- Extracción complementaria: si el bebé no vacía el pecho, extrae leche tras las tomas con un sacaleches eléctrico doble para mantener la producción y tener leche para suplementar.
- Suplementación al pecho: un relactador o sistema de nutrición suplementaria permite que el bebé reciba leche extra mientras sigue estimulando el pecho.
- Cuidado del pezón: aplica leche materna tras cada toma y usa discos de hidrogel entre tomas para aliviar las grietas.
Si el bebé no gana peso suficiente, el pediatra puede recomendar suplementación con leche extraída o fórmula. Aceptar esta ayuda no significa renunciar a la lactancia: es una herramienta temporal mientras se resuelve la causa. Si necesitas gestionar una baja laboral para atender esta situación, en Baja Laboral explican los trámites actualizados.
Mitos frecuentes sobre el frenillo lingual del recién nacido
Alrededor de la anquiloglosia en la lactancia circulan ideas que conviene matizar:
- "Si el bebé saca la lengua, no tiene frenillo corto" — Falso. Los frenillos posteriores (tipo III y IV) permiten cierta protrusión pero limitan la elevación, que es el movimiento clave para amamantar.
- "El frenillo se estira solo con el tiempo" — El tejido del frenillo no es elástico. Lo que cambia es que la boca crece y, en algunos casos, el frenillo deja de ser funcionalmente restrictivo. Pero esperar no siempre es viable si la lactancia se deteriora.
- "La frenotomía es una moda" — El procedimiento se describe en textos médicos desde el siglo XVIII. Lo que ha aumentado es el conocimiento y la capacidad diagnóstica, no la incidencia real.
- "Tras cortar el frenillo, todo se soluciona automáticamente" — La frenotomía libera la lengua, pero el bebé necesita reaprender patrones de succión. La rehabilitación posterior y el seguimiento con un profesional de lactancia son parte del tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿A qué profesional debo acudir si sospecho que mi bebé tiene frenillo corto?
Lo ideal es una consultora de lactancia certificada IBCLC que trabaje en coordinación con un odontopediatra o cirujano pediátrico. El pediatra de atención primaria puede hacer la derivación, aunque no todos están formados en el diagnóstico funcional del frenillo. Pide específicamente una valoración de la función lingual, no solo visual.
¿La frenotomía duele al bebé?
En recién nacidos de pocas semanas, el frenillo anterior tiene escasa vascularización e inervación. El procedimiento dura segundos y la mayoría de bebés lloran brevemente y se calman al ponerlos al pecho inmediatamente después. El sangrado es mínimo, de unas gotas. Con frenillos posteriores o bebés más mayores, se utiliza anestesia tópica.
¿Puede el frenillo corto afectar al bebé más adelante si no se trata?
Sí. Más allá de la lactancia, un frenillo lingual restrictivo puede interferir con la introducción de sólidos, el desarrollo del habla (especialmente sonidos como la "r", "l" y "t"), la higiene oral y la respiración. No todos los frenillos requieren intervención, pero los que generan restricción funcional se benefician de tratamiento temprano.
¿Cuánto tarda en mejorar la lactancia tras la frenotomía?
Algunas madres notan mejoría en la misma toma posterior al procedimiento. En otros casos, el bebé necesita entre una y tres semanas para reorganizar su patrón de succión. Los ejercicios de rehabilitación y el acompañamiento profesional aceleran este proceso.
¿El frenillo corto es hereditario?
Existe un componente genético documentado. Si uno de los progenitores tuvo anquiloglosia, la probabilidad de que el bebé la presente aumenta. También es más frecuente en varones, con una proporción aproximada de 2:1 respecto a las niñas, según datos de la AEPed.
El siguiente paso
Observa al bebé durante la próxima toma: fíjate en si hace chasquidos, si se suelta repetidamente, si su lengua asoma por encima de la encía inferior al llorar. Anota lo que ves y cómo te sientes tú (dolor, forma del pezón después). Con esa información concreta, contacta con una consultora IBCLC de tu zona — la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento (IHAN) y los grupos locales de apoyo a la lactancia pueden orientarte hacia profesionales formados. Si tu bebé además tiene alteraciones del sueño asociadas a la dificultad para alimentarse, en Dormir Mejor Bebé encontrarás guías prácticas sobre descanso infantil. Un diagnóstico temprano convierte semanas de sufrimiento en una solución rápida y eficaz.


